Cuando Duele Mas Allá de la Pancita

Cuando Duele Mas Allá de la Pancita

Los adultos podemos soportar cualquier noticia cuando se trata de uno mismo. Sin embargo, cuando nuestros hijos sufren, eso nos cuesta manejarlo. La celiaquia es una enfermedad que muchos niños padecen por varios años antes de ser diagnosticados. Ese llanto de dolor y no saber que tiene tu hijo cuando se queja, te hace un nudo en la garganta que te asfixia.

Normalmente, los niños demuestran síntomas gastrointestinales en primera instancia. Con esto me refiero no solo a diarreas, pero también a constipación. Se quejan que les duele la costilla y luego el dolor se pasa del lado izquierdo hacia el derecho. Muchas personas confunden este dolor con apendicitis. Aparecen en un cuarto de urgencias y después de muchos laboratorios, terminan dándolos de alta sin sacarles la apéndice y bien hidratados por intravenosa qué hace que se sientan mejor. Pero vuelven a ingerir gluten y otra vez los episodios. Los síntomas gástricos no son los únicos. Muchos niños desarrollan déficit atencional, que muy rápidamente es confundido con mala conducta, desarrollo motriz lento, algunos no desarrollan muy bien el lado sensorial donde el tacto y gusto son un problema en su crecimiento. Muchos niños con dolores en las coyunturas, se demoran mucho para escribir y los tachan de lentos comparados con los demás niños del salón, pero es un síntoma más de la proteína llamada gluten. 

Cuando un niño ya es diagnosticado con enfermedad celiaca y lo invitan a un cumpleaños, se convierte en una pesadilla. Muchos niños hasta prefieren no ir. Ya que el cumpleaños deja de ser una celebración, sino una “fiesta del gluten”, el enemigo numero 1 del niño celiaco.  Desde las pastillas de la piñata, pasando por los chocolates, la comida salada, hasta el pastel contiene gluten. El Niño no puede comer absolutamente nada. Allí es donde la diversión se vuelve un estrés.

En el día de compartir, El Niño celiaco no puede participar de igual manera en esta actividad. A veces El Niño se siente aislado, causándole depresión y para evitarlo cae comenzando con la contaminación. Es muy difícil controlar lo que come tu hijo cuando no está a tu lado.

En muchas ocasiones cuando todos los factores anteriores se juntan, el “bullying” entra en acción no solo de parte de otros niños que no entienden la enfermedad, sino también a veces hasta de los profesores. Muchos profesores tampoco entienden que estos efectos secundarios son causados por la alimentación, que en muchos casos, se dan dentro del aula de clases. 

Muchos dirán que después que ya es diagnosticado el paciente, estos efectos ya no se dan, pero no es del todo cierto. El cuerpo demora mucho en recuperarse y en volverse estable.

Mi recomendación principal es hacer una reunión de todos los profesores y ponerlos sobre aviso de la situación para ver de qué manera puedan colaborar con una vida escolar mas llevadera.